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DOCUMENTO CONPES 4129

1. INTRODUCCIÓN

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“El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2022-2026 Colombia, potencia mundial de la vida establece que el desarrollo económico y la sostenibilidad social y ambiental del país no son procesos independientes y requieren una transformación productiva. Este documento presenta la política de reindustrialización, entendida como el proceso de transformación que debe surtir el sector productivo, tanto de bienes como de servicios, en Colombia para enfrentar los retos del cambio climático, el acelerado cambio tecnológico y el entorno geopolítico cambiante.

Colombia ha experimentado un crecimiento económico acompañado de insuficientes avances en desarrollo, sumado al deterioro ambiental, a altos niveles de desigualdad  y situaciones de pobreza que siguen sin superarse. Después de tres décadas de la apertura comercial, las exportaciones no crecieron como se esperaba, continúan concentradas en productos minero-energéticos, poco sofisticadas y limitadas a pocos socios comerciales. Por su parte, la inversión extranjera no se orientó a sectores con impacto socioeconómico, o incidencia relevante en innovación, apropiación de conocimiento o desarrollo tecnológico. Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes) registran niveles bajos y no sostenidos de participación, mientras que la inequidad en la distribución de la riqueza cuestiona el significado del desarrollo en Colombia (Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, 2023). En suma, el país tiene una baja generación de valor agregado, un pobre desempeño en productividad, un retroceso del sector industrial y un incipiente desarrollo del sector de servicios basados en innovación y conocimiento, que ha contribuido a la generación de una economía altamente dependiente del sector minero-energético evidenciando una desindustrialización fallida o negativa.”

Las causas principales de la problemática expuesta, son las siguientes:

  1. Ineficiencia en la producción de bienes y servicios por un bajo desarrollo de las capacidades humanas acompañada de una insuficiente adopción y uso de tecnología e inversión en investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Lo anterior sumado a una baja profundización de instrumentos que provean financiamiento para las unidades productivas indistinto de su tamaño, así como un limitado desarrollo de infraestructura física y digital que facilite la conectividad del mercado interno y externo. 

  2. Escasa diversificación y sofisticación de la oferta interna y exportable a raíz de una alta dependencia del sector minero-energético, así como una desatención de las vocaciones productivas regionales que limitan la oferta y la creación de nuevos y mejores bienes y servicios. Igualmente, un bajo nivel de adopción de estándares de calidad que garanticen la seguridad y apertura de nuevos mercados nacionales e internacionales para las unidades productivas del país. 

  3. Debilidad en los encadenamientos productivos y baja promoción e identificación estratégica de aglomeraciones productivas entre los diferentes sectores de la economía, así como en la participación en las cadenas globales de valor. 

  4. Baja integración económica con regiones con alto potencial de crecimiento futuro en su consumo, como lo son los países de la región y otras regiones como Asia y África. Lo anterior se suma al desequilibrio en las relaciones comerciales del país y la atracción de inversión que se concentra en el sector mineroenergético sin generar transferencia de tecnología o conocimiento a la base productiva nacional. 

  5. La debilidad en las instituciones y distorsiones en los incentivos a la actividad económica para la agregación de valor que creó barreras arancelarias y no arancelarias, las cuales obstaculizan la competencia interna y dificultan el crecimiento de la producción, la participación en el comercio internacional y la atracción eficiente de flujos de inversión mediante incentivos alineados a las apuestas de desarrollo económico. 

El gobierno ha realizado esfuerzos por aumentar la productividad, la sofisticación y la diversificación de la matriz productiva. Estas iniciativas están plasmadas en diferentes instrumentos jurídicos.  Sin embargo, las hetegoneidades del territorio hacen que se requiera de diferentes instrumentos y niveles de intervención coordinados para facilitar el proceso de transformación productiva tendiente a lograr el crecimiento económico esperado, sin dejar de lado la variabilidad económica y los retos planteados por el cambio climático.